Reflexión de la reflexión "La Escuela en tiempos de pandemia" de Aina Tarabini.

En mi primera entrada al blog voy a tratar un tema de actualidad como es el de la educación en tiempos de pandemia. Una compañera habló sobre este tema en una de sus entradas en su blog y me ha recordado el magnífico trabajo que nos fue encomendado en la asignatura de Sociología de la Educación. Dicho trabajo consistía en leer un artículo de la autora Aina Tarabini (Tarabini, A. 2020) en el que llevaba a cabo una reflexión sobre esta situación que hemos comentado.

El artículo me parece muy interesante porque pone de manifiesto situaciones muy actuales en este momento de incertidumbre provocado por la pandemia del Covid-19. En él la autora resume muy bien la situación que experimenta el ámbito educativo con las dificultades que han traído de la mano los confinamientos, las clases a distancia… y ese largo etcétera de problemas que se han producido (y siguen produciéndose) durante la pandemia. 


Se reflexiona acerca de los problemas que se han puesto en evidencia gracias a la pandemia, habla de las diferentes brechas que existen y que modifican cada una de una manera el proceso de educación. Con la semipresencialidad o con las clases completamente online se pierde gran parte de lo que supone un aprendizaje completo en cualquier centro educativo, desde un colegio o un instituto a una universidad, además de la importante función igualadora que debe cumplir la escuela, que también se ve perjudicada.


El sistema educativo pasa por un importante momento de crisis ya que se ve gravemente amenazado por la desigualdad latente en él. Cuando se habla de desigualdad en la situación de pandemia lo primero que escucho siempre es desigualdad económica, desigualdad de recursos materiales como podría ser un ordenador o un tablet con la que poder seguir las clases online, pero la autora nos abre un poquito más la mente y nos habla de otro tipo de desigualdades que no se suelen poner tanto de manifiesto. Está claro que la desigualdad económica es un problema importante que afecta a una gran parte de la población, sobre todo a aquellas clases más bajas, clase obrera. Esta clase para mí sin duda, es la más castigada, ya que no es castigada solamente por el ámbito económico sino que también en el ámbito de “capital cultural”. Cuando se decretó el estado de alarma y la presencialidad en las aulas desapareció, se cedió la responsabilidad de transmitir los conocimientos propios de una escuela a los padres, y aquí es donde entra la clase obrera. A mi parecer, la clase obrera ha sido una clase que se ha tenido que dedicar tal vez a trabajar desde una edad más temprana, teniendo que prescindir de una educación básica. Esos padres que no tuvieron la oportunidad de estudiar y que a lo mejor no son capaces ni de diferenciar entre sujeto y predicado de una oración, ¿cómo se lo van a explicar a sus hijos?. Por esa razón la educación ya no está siendo igual para todos, porque desde ese preciso instante no brinda las mismas oportunidades a todos los alumnos (por eso la autora habla de ese capital cultural). También manifiesta que para que se pueda cumplir plenamente esa función igualadora es necesaria la presencialidad y el contacto físico. Considero que es muy importante que sea de manera presencial porque es una manera de alejar al alumno de su espacio familiar, ya que se puede dar el caso de que los valores y conocimientos que se imparten en la escuela no sean compatibles con los credenciales que tiene ese niño en su casa. Lo explico: en la escuela, por ejemplo, se inculcan los valores del respeto e igualdad ante todas las personas independientemente de su sexo, procedencia, orientación sexual… pero tal vez a ese niño no le digan lo mismo en casa, por eso es importante que el niño salga de ese ámbito . La escuela no es neutra e inculca valores necesarios para una buena convivencia con la sociedad, por eso es tan importante que el niño los reciba. También habla de la figura del docente como esa figura de acompañante, de cuidador, y dice algo que me gusta mucho: “Porque enseñar y cuidar, aprender y sentirse cuidado/a son dos caras de la misma moneda” Creo en la figura del docente como en una de las figuras pilar de cualquier sociedad porque no hay mejor arma que una buena educación. Valoro este texto porque pone encima de la mesa muchas cuestiones que son necesarias replantear y cambiar para que todos los niños puedan acceder a una educación gratuita, libre e igualitaria para todos y cada uno de ellos. Que todos estén en igualdad de condiciones y tengan los mismos derechos en ella. Por eso exige cambios en la política, reformas que ayuden a que esto se cumpla. Por desgracia en ese ámbito aún queda mucho por avanzar.


Referencias bibliográficas:


Tarabini, Aina (2020). ¿Para qué sirve la escuela? Reflexiones sociológicas en tiempos de pandemia global. Revista de Sociología de la Educación-RASE, 13 (2) Especial, COVID-19, 145-155. https://doi.org/10.7203/RASE.13.2.17135




 

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